Un clásico fresco, suave y siempre apetecible
La tarta de fresas con nata es uno de esos clásicos que nunca pasan de moda. Fresca, ligera y con ese punto goloso que no empalaga, es perfecta para cerrar una comida especial o para celebrar cualquier ocasión con algo casero y vistoso. Su combinación de bizcocho esponjoso, nata montada y fresas jugosas la convierte en una apuesta segura, tanto por sabor como por presentación.
En esta versión, vamos a preparar una tarta por capas, con un bizcocho fino que se hornea en bandeja y se corta en partes iguales. Cada capa se monta con mimo, alternando nata, mermelada, fresas y gelatina, hasta formar una estructura que se sostiene sola y se luce en cualquier mesa. Pero el secreto para que quede realmente jugosa está en un detalle que no siempre se menciona: el almíbar.
Antes de empezar con el bizcocho, prepararemos un almíbar sencillo que usaremos para mojar cada capa antes de añadir el relleno. Esto no solo aporta humedad, sino que intensifica los sabores y hace que cada bocado sea más redondo. Puedes aromatizarlo con un poco de limón, vainilla o incluso un chorrito de licor si la ocasión lo permite.
La nata montada será protagonista en varias capas, y también en la decoración final. La dividiremos en tres partes: una para la base, otra mezclada con mermelada de fresa para el segundo nivel, y la última para cubrir los laterales con manga pastelera. El contraste entre la nata blanca y la rosada aporta textura y color, y hace que la tarta gane en presencia sin complicarse.
Las fresas, por supuesto, son el toque final. Las colocaremos sobre una capa de gelatina de fresa que se prepara aparte y se deja cuajar antes de montar. Esta capa no solo fija la fruta, sino que aporta brillo y firmeza, haciendo que la tarta aguante bien en la nevera y se pueda cortar sin que se desmorone.
El resultado es una tarta equilibrada, con capas bien definidas, sabor suave y textura cremosa. Se puede preparar con antelación y guardar en frío, lo que la hace ideal para tener lista antes de una comida o cena. Y lo mejor: no requiere técnicas complicadas, solo un poco de orden y ganas de montar algo bonito. Vamos con la receta paso a paso.
Tarta de fresas con nata
10
Personas1
hora20
minutos400
kcal/personaIngredientes
Para el almíbar:
- 150 ml de agua
- 150 g de azúcar
- unas gotas de limón o un chorrito de vainilla (opcional)
Para el bizcocho:
- 4 huevos
- 100 g de harina
- 100 g de azúcar
- 1 sobre de levadura química
- Unas gotas de limón
- Aceite para untar la bandeja
- Azúcar glass (para decorar)
Para el relleno:
- 600 ml de nata para montar
- 90 g de azúcar
- 80 g de mermelada de fresa
- Fresas al gusto
- 85 g de gelatina de fresa en polvo
- 250 ml de agua
Preparación:
Preparamos el almíbar:
Pon el agua y el azúcar en un cazo.Calienta a fuego medio hasta que el azúcar se disuelva por completo.
Cuando empiece a hervir, baja el fuego y deja cocer 5 minutos para que espese ligeramente.
Apaga el fuego y añade limón o vainilla si quieres aromatizarlo.
Deja enfriar por completo antes de usarlo.

Preparamos la gelatina con fresas
Calienta el agua sin que llegue a hervir.
Añade la gelatina en polvo y remueve hasta que se disuelva.
Vierte la mezcla en un molde y coloca las fresas por encima.
Deja enfriar y guarda en la nevera hasta que cuaje.

Preparamos el bizcocho fino
Separa las claras de las yemas.
Bate las yemas con la mitad del azúcar hasta obtener una mezcla cremosa y blanquecina.
Monta las claras con unas gotas de limón. Cuando estén casi montadas, añade la otra mitad del azúcar y termina de montar a punto de nieve.
Incorpora las yemas a las claras con movimientos envolventes, de abajo hacia arriba, para que no se bajen.
Tamiza la harina y la levadura, y añádelas poco a poco, siempre con movimientos envolventes.

Unta una bandeja de horno con aceite y coloca papel de hornear encima.
Extiende la masa formando una capa fina.
Hornea a 180 ºC; al meter la bandeja, baja a 160 ºC y hornea 10–15 minutos.El bizcocho estará listo cuando esté dorado y un pincho salga limpio.
Saca del horno, cubre con un paño limpio y deja enfriar.
Una vez frío, corta el bizcocho en 4 partes iguales y los bañamos con el almíbar.

Montamos la nata y rellenamos
Monta 200 ml de nata con azúcar al gusto y extiéndela sobre una de las 4 partes del bizcocho.

Monta otros 200 ml de nata, añade la mermelada y mezcla suavemente.
Extiende esta mezcla sobre otra de las partes y colócala encima de la primera capa.
Coloca una tercera parte de bizcocho y cúbrela con la gelatina de fresas ya cuajada.
Monta los 200 ml de nata restantes y cubre los laterales de la tarta con una manga pastelera.

Reposo final
Guarda la tarta en la nevera durante al menos 2 horas para que tome cuerpo y esté bien fresquita.








